ESPINACA

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    En julio de 1941, Editorial Manuel Lainez lanzó al mercado la revista Espinaca, nombre con el que era conocido en nuestro país Popeye, personaje que, por supuesto, tenía un lugar preponderante en sus páginas. En los números iniciales de esta publicación predominaba el material importado, como “El Círculo oculto” (una mala copia de “Terry y los piratas”), “Bill Doce Balas”, “La visión”, “Fox el invisible”, “El valiente Smith” (“Scorchy Smith”) y “O’Leary, el speaker detective”. El aporte nacional estaba representado por “Mariquita Terremoto” (realizada por Alberto Breccia), “Aventureros intrépidos” (que por el estilo de dibujo parece material local), una adaptación de “El jorobado de Notre Dame” y “Puño Fuerte el ídolo del ring”, de dibujante desconocido.  La oferta de Espinaca se completaba en sus comienzos con algunas páginas de humor gráfico, entretenimientos y relatos por entregas.

  En 1945, la proporción de material nacional en Espinaca era apreciablemente mayor y se canalizaba a través de adaptaciones e historietas originales a cargo de dibujantes como Alberto Breccia (“La hostería solitaria”), Roberto Bandin (“La Liga de la Pimpinela Escarlata”), Fernand (“El pabellón de la muerte”) o Vicente Le Voci (“Los compañeros del silencio”). Entre lo importado figuraban “Popeye”, “Hip Hurra”, “Doctor Kildare”, “Pancho Mamporro” (el “Joe Palooka” de Ham Fisher) y “Lucita y Pirincho”, uno de los múltiples nombres que tuvo en nuestro país la serie “Abbie an Slats”, de Raeburn Van Buren. Seguían publicándose relatos breves, una sección titulada “Enciclopedia Gráfica” y otra denominada “Lo que se canta”, en la que el dibujante Antonio Serrano realizaba la caricatura de un cantante de tango o de bolero y varias viñetas relativas al éxito del momento popularizado por dicho artista. Espinaca tenía frecuencia semanal, su formato era apaisado y se publicó hasta aproximadamente 1947.

 

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